«En busca de la felicidad», de Leoncio Bueno
Hace 8 horas
Según una conocida tesis de Heidegger, el nombre Occidente, Abendland, no designa el lugar de nuestra civilización sólo en el plano geográfico, sino que la denomina ontológicamente, en cuanto el Abendland es la tierra del ocaso, del poniente del ser. Hablar de una ontología del declinar y ver su preparación y sus primeros elementos en los textos de Heidegger, sólo se puede hacer si se interpreta la tesis de Heidegger sobre Occidente transformando su formulación: no "Occidente es la tierra del ocaso (del ser)", sino "Occidente es la tierra del ocaso (y, por eso, la del ser)". Por lo demás, también otra decisiva fórmula heideggeriana, la que da título a una de las secciones del Nietzsche, "la metafísica como historia del ser", puede ser leída exactamente en el mismo sentido, con tal que se acentúe de manera correcta, es decir, conforme al conjunto del pensamiento heideggeriano. No la metafísica es la historia del ser, sino la metafísica es la historia del ser. No hay, aparte de la metafísica, otra historia del ser. Y así, Occidente no es la tierra en la que el ser se pone, mientras en otra parte resplandece (resplandecía, resplandecerá) alto en el cielo del mediodía; Occidente es la tierra del ser, la única, precisamente en cuanto es también, inseparablemente, la tierra del ocaso del ser.
Gianni Vattimo, en Más allá del sujeto