viernes, 19 de junio de 2009

PRANA


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Mi estudio del yoga es fundamentalmente experimental y, como dice Raimon Panikkar, la empiria abraza tanto a la technê como a la epistême. No puedo dejar de citar su explicación de que la palabra experiencia designa "aquel contacto inmediato con la realidad que en el hombre se realiza a través de los sentidos, sean estos sensuales, intelectuales o místicos". Y agrega más adelante (en La experiencia filosófica de la India, 1997): "Por experiencia entendemos la última instancia que posee cada uno de nosotros, y en definitiva el hombre, más allá de la cual no se puede apelar".


Recapitulo: pretendo que mi estudio del yoga sea fundamentalmente experimental. Una de las palabras que más me sirven para nombrar mi experiencia en el yoga es conciencia. Es una palabra que ha sido bastardeada y devaluada sin cuidado, pero quiero devolverle por un momento la vigencia que tiene para mí emparentada con la experiencia. Para eso conviene guardar en el recuerdo el origen de esta palabra: conscientĭa quiere decir en latín 'con conocimiento'. Estas dos, experiencia y conciencia, me parecen condiciones sine qua non del estudio, y se vuelven directamente urgentes cuando se trata de yoga.




La experiencia señala su necesidad en relación al yoga en tanto el yoga es la unión y la experiencia es la penetración en la unión. Una penetración, siguiendo a Panikkar, inapelable. Spinetta sugiere: prueba reunir el mundo disperso. El yoga es la reunión, y la experiencia es la prueba misma de esa reunión.

La conciencia también es condición necesaria, y para mí se extiende antes y después de la experiencia, digamos como causa y, a la vez, como efecto de la experiencia. Ontológicamente, sería la causa y, fenomenológicamente, el efecto. O sea que, por un lado, la conciencia se empieza a llenar de mayúsculas como fundamento, hasta llegar al punto de que, en último término, no es posible tener una experiencia de la Conciencia porque en esa instancia ya no hay el mínimo grado de dualidad que requiere la experiencia para tener lugar. Pero, en otro sentido, la conciencia con tendencia a la minúscula (ojalá se pudiera dar a esta palabra una minúscula tan invisible como lo precisa el grado de su intimidad) es la ejecución de la experiencia. Con esta conciencia estoy más familiarizado y creo que, si alguna vez llego a especializarme en ella, en ese momento tendré que deshacer el ovillo para regresar a la causa desde el sentido de su efecto (abriéndome, abriéndome, abriéndome...). Y con esta conciencia con minúscula es que estoy forjando mi estudio en el yoga, muy cada tanto atravesado efectivamente por la otra Conciencia.




La primera instancia formal en mi camino personal hacia la entrada sin puerta fue la conciencia del cuerpo. Claro que su desarrollo recién empieza, entre otras cosas porque, como cualquier zona de la conciencia, tiende infinitamente hacia el infinito. Es una tendencia que se anuncia como una tensión (juego con las palabras) entre la atención (plena) y la intención (pura). Y la conciencia de lo que se llama cuerpo físico, mientras se desarrolla, va inaugurando lentamente la conciencia del llamado cuerpo sutil. En otro post voy a hablar de la relación entre el cuerpo físico y el cuerpo sutil, de cómo la intuyo y de su posible analogía en el campo lingüístico entre el lenguaje y la poesía. En este momento, mientras crece sin expectativas de límites mi conciencia física, me aproximo tímidamente a la conciencia sutil. El Prana para mí todavía es un misterio, no tanto por su probable centro inefable sino más bien por mi falta de conciencia. Lo experiemento a nivel físico, y cada día descubro algo nuevo a este nivel. Es emocionante. Pero el camino interminable recién empieza.

Del Atharva Veda (600 a.C.), libro mágico sagrado de la India, copio un himno dedicado a Prana. La traducción y las notas son de Fernando Tola.
Dejo este himno antiguo como suerte de invocación a la conciencia. Quiero crecer como un árbol, hundir cada vez mis raíces más profundo en la tierra y alzar mis últimas ramas cada vez más alto, siempre respirando este aliento vital con una conciencia que sea una forma limpia de la devoción.





A PRANA (EL ALIENTO VITAL)

Himno que se recita cuando se le ata al discípulo la cuerda sagrada (Kaushika Suta, 55, 17).
Prana es el aliento vital y, como tal, es el antecesor del Atman, espíritu individual, de las upanishads.
En este himno, Prana, es identificado con diversos elementos, y especialmente con el dios de la lluvia Parjanuya y el sol, y es elevado a la categoría de principio universal.

Traducción

1

Rindo mi homenaje a Prana
que tiene a todo bajo su poder,
que es señor de todo
y en quien todo se encuentra establecido.

2

A tu retumbar rindo mi homenaje, oh Prana,
a tu trueno rindo mi homenaje, oh Prana,
a tu rayo rindo mi homenaje, oh Prana,
a tu lluvia rindo mi homenaje, oh Prana.

3

Cuando Prana, frente a las plantas,
retumba con su trueno,
se tornan fecundas, y conciben
y nacen por millares.

4

Cuando, al llegar la estación lluviosa,
retumba Prana frente a las plantas,
entonces goza
cuanto hay sobre la tierra.

5

Cuando Prana con su lluvia
baña la inmensa tierra,
los animales gozan,
pensando que estarán contentos.

6

Las plantas,
por la lluvia de Prana, refrescadas,
te dicen, todas ellas:
"Prolongaste nuestra vida
y nos has llenado de fragancia".

7

Oh Prana,
te rindo mi homenaje cuando llegas,
te rindo mi homenaje cuando pasas,
te rindo mi homenaje cuando te detienes,
te rindo mi homenaje cuando estás sentado.

8

Te rindo mi homenaje cuando respiras,
te rindo mi homenaje cuando exhalas el aliento,
te rindo mi homenaje cuando te volteas,
te rindo mi homenaje cuando te diriges hacia mí.
A ti, en tu integridad, te rindo mi homenaje.

9

Danos, para que vivamos,
parte de tu querida forma,
de tu forma más querida,
y de los remedios que son tuyos.

10

A todos los seres los envuelve Prana,
como un padre a su querido hijo.
Prana es el señor de todo,
cuanto respira y cuanto no respira.

11

Prana es la muerte,
Prana es la fiebre;
los dioses rinden homenaje a Prana.
Prana ha de colocar a quien dice la verdad,
en el más alto cielo.

12

Prana es Viraj,
Prana es la divinidad que guía;
todos rinden su homenaje a Prana;
Prana es el sol, la luna;
a Prana lo llaman Prajapati.

13

Prana y apaña
son el arroz y el trigo.
Prana es llamado "el Buey".
En el trigo Prana está fijado;
y apaña es llamado "Arroz".

14

En el seno de su madre el hombre respira y exhala el aliento. Cuando tú lo vivificas vuelve a renacer.

15

A Prana lo llaman "Matarishvan".
Prana es llamado "el Viento".
Lo que ha sido, lo que será
—todo está en Prana establecido.

16

Cuando tú la vivificas,
nacen, oh Prana, todas las plantas,
las que sembraron los Atharvas,
las que sembraron los Angiras,
las que sembraron los dioses y los hombres.

17

Cuando Prana con su lluvia
bañó la inmensa tierra,
nacen todas las plantas, todas las hierbas.

18.

A aquél que sabe esto, oh Prana,
y en quien tú estás establecido,
todos a aquél le aportarán tributo
en lo más alto del cielo.

19

Así como a ti, oh Prana,
todos te aportan su tributo,
así todos, oh glorioso, le aportarán tributo
a aquél que te escucha.

20

Cual un embrión, palpita entre los dioses. Llega a existir, existe y otra vez renace; existe, y, como un padre en su hijo, con poder penetra en lo que ha de ser, en lo que será.

21

Cuando el cisne surge del océano, no saca de él uno de sus pies. Si realmente lo sacase, no habría hoy, mañana no habría, no habría noche, no habría día y no alumbrarían las auroras.

22

Con ocho ruedas, una llanta, mil sonidos, rueda hacia arriba, en el Oriente, hacia abajo en el Occidente. Con media parte de su ser creó todo el universo. ¿Cuál es la forma de su otra media parte?

23

Te rindo mi homenaje, oh Prana;
tú eres el señor
de todo este mundo de innumerables nacimientos,
de todo lo que existe,
y, no contra mí,
contra los otros tú tiendes tu rápido arco.

24

Prana es el señor
de todo este mundo de innumerables nacimientos,
de todo lo que existe.
¡Que siempre me acompañe,
incansable y fortalecido por el brahman!

25

Erguido vela
entre los que están dormidos;
jamás se inclina.
¿Quién oyó decir que duerme
entre los que están dormidos?

26

Oh Prana,
no te alejes de mí.
No serás otro que no sea yo.
Para poder vivir, oh Prana,
como el embrión de las aguas
te ato a mí.


Notas
2-6 Prana: identificado con Parjanya, dios de la lluvia.
13 a apaña: la expiración.
15 a Matarishvan: nombre del viento.
16 c-d Atharvans, Angiras: familias sacerdotales relacionadas con el Atharva Veda.
21-22 Prana identificado con el sol.
24 e brahman: la oración.





¿Cómo podría obtenerse jñâna si prâna todavía vive (se halla activo)
y la mente aún no ha muerto (no ha detenido
sus procesos mentales)?;
solamente quien logre permanecer
en la inmovilidad,
deteniendo
prâna y mente, alcanzará la liberación.

Hatha Yoga Pradipika
(s. XVI), 4.15