sábado, 29 de diciembre de 2012

IN CROCE



(Fra Angelico)


La música es la pieza In croce (1979), de la compositora rusa de origen tártaro Sofiya Gubaidúlina, en la interpretación de Maria Kliegel (violonchelo) y Elsbeth Moser (bandoneón).
El texto es un fragmento de su compatriota Andrei Tarkovski extraído de Esculpir en el tiempo.










Del hombre me interesa, sobre todo, su disponibilidad para servir a algo superior, su rechazo, su incapacidad de conformarse con la "moral" normal del aburguesado. Me interesa aquella persona que ve el sentido de su vida en la lucha contra el mal y que, de ese modo, a lo largo de su vida alcanza en su interior un nivel un poquito más alto. La única alternativa al perfeccionamiento interior es la degradación interior, un camino al que parecen invitarnos nuestra vida cotidiana y el proceso de adaptación a esa vida.
El protagonista de mi próxima película, Sacrificio, será también una persona débil, en el sentido más corriente de la palabra. No es un héroe: es una persona que medita, un hombre sincero, capaz de sacrificarse por sus más altos ideales. Cuando la situación se lo reclama, no escapa a su responsabilidad o intenta traspasarla a otros. Se arriesga a sufrir la incomprensión de los demás, pero actúa no sólo con decisión, sino con algo así como autodestructora desesperación. Aunque esabe que con ello conseguirá fama de loco, traspasa el umbral del comportamiento humano "normal", "permitido", para sentir su pertenencia al todo, al destino del mundo, si se quiere. En realidad no está haciendo otra cosa que cumplir obedientemente la misión de su corazón, es decir, no es dueño sino tan sólo servidor de su destino. Quizá nadie se dé cuenta de sus esfuerzos, pero en ellos se basa la armonía de nuestro mundo.


viernes, 14 de diciembre de 2012

NO VIVO EN EL PASADO, EL PASADO VIVE EN MÍ



Hace algunos días tuvimos la oportunidad de presenciar en Buenos Aires un concierto de Paulinho da Viola, el gran sambista carioca. Frente al fino análisis de su música que hace Nuno Ramos en un ensayo cuyo comienzo copio a continuación, me dispenso de tratar de decir algo sobre la experiencia a la que pudimos asistir.
Antes del texto, un video en el que Paulinho, en relación a los versos de la canción de Wilson Batista que interpreta ("mi tiempo es hoy/ no existe mañana para mí"), formula su propia posición, dando una definición de su música. Dice: "mi tiempo es hoy, yo no vivo en el pasado, el pasado vive en mí".






ALREDEDOR DE PAULINHO DA VIOLA 
Nuno Ramos

1. Él camina como quien no toca el suelo. Su voz tiene también esta característica poco corpórea, huyendo de las notas fuera de tono, de los gallos, del soplo de la respiración. Todo en él, de hecho, aparece perfectamente afinado —o sea, cede lugar a un original, incluso cuando la composición es suya. Lo expresivo en su canto es antes el encuentro minucioso de este pasaje hacia el origen —como si el intérprete fuese el celoso anfitrión del compositor, rodeándolo de cuidados a cada nota. En verdad, la presencia constante de un original es su gran invención, y exige una transparencia casi física, corpórea, en su modo de andar, de cantar, de tocar, de hablar de las cosas. Su mayor coraje parece ser, en todo momento, hacerse de vidrio para acceder a este origen, resolviendo su angustia de las influencias a través de la propia influencia. Pocas veces la cultura brasileña se enorgulleció tanto de un origen cultural, y tantas veces —Romanticismo, Antropofagia— se enorgulleció de un origen natural. Casi toda nuestra producción está a medio camino entre una influencia externa nítida y la tierra arrasada de nuestro marco cultural que, transformado en naturaleza, deforma esa influencia de modo poderoso pero, las más de las veces, pasivo. Así, Brasilia está a medio camino entre la vastedad nadificada del planalto central, que simboliza el vacío de nuestro marco cultural, y la obra de Le Corbusier. Consigue, así, salir como de la nada, con columnas que eliden su función de apoyo para señalar mejor su capacidad de separarse del origen. En el trabajo de Paulinho, es como si el planalto se hubiese transformado en un jardín cultivado —por el tiempo, por el innumerable anónimo de las rodas, los terreiros, las canciones. La influencia gana, con eso, forma y nombre propio. En vez de buscar la inmensidad sin contorno de la naturaleza, Paulinho transforma la influencia en un interior, en una escena casi doméstica.

2. Mi padre siempre me decís, hijo tené cuidado, cuando pienso en el futuro, no olvido mi pasado; y señor doctor, mi padre tenía razón; está bien, acepto el argumento; las cosas están en el mundo, sólo que yo necesito aprender; y vos me diste mucho más, un tiempo precioso, olvidado; no soy yo quien me navega, quien me navega es el mar; hacé como el viejo marinero, que durante la neblina, lleva el barco despacito: es larga la lista de alusiones a un padre, a un origen, a una conformidad a lo que se hizo antes de él. Como un secreto que sale a la luz en cada verso, el yo lírico es hijo, y —esta es toda su originalidad— parece satisfecho con su condición. Esta minoridad feliz explica en gran parte la novedad del trabajo de Paulinho da Viola, y necesita ser pensada —ella sí— en términos nuevos. Pues no se trata, como el propio autor tantas veces indicó, y el film producido recientemente (Paulinho da Viola, Meu tempo é hoje, de Isaber Jaguaribe) a su vez exacerbó, de defenderse de una acusación difusa de culto al pasado. Sólo forma parte de su originalidad poética apuntar a un modelo, a un origen, y relacionarse con esto con extrema precisión. Sí, porque algo en su forma de cantar y de componer parece sobre todo exacto y preciso. Pero esta precisión no viene de la fidelidad estricta, mecánica, a un modelo previo, al contrario: viene de encontrar nota a nota, acorde a acorde una medida (que varía en cada canción) en relación con él, de suspenderlo hasta cierto punto, dejando que permanezca allí pero dislocado, redescubierto y nuevo. Pues no es tanto la más usual potencia genérica de felicidad colectiva del samba la que está aquí (aunque también lo esté), sino un efecto de distancia en relación con ella, disipado en cada nota, un poco como la atmósfera azulada con que Leonardo pintaba lo que está más distante. Quien sepa comprender esta distancia, esta atmósfera, tendrá acceso a gran parte de su poesía. Para exaltar lo que ya es, ya está (el modelo), es necesario mantenerlo a la distancia correcta, ni muy cerca, ni muy lejos. Así, encontrar este lugar para el modelo, la proporción correcta de exaltación y de tristeza, de homenaje y de pérdida, habrá sido tal vez su intuición primera. Esto marca la diferencia con el resentimiento que tantas veces viene de la cultura del samba, de tanta gente tradicional alardeando de la propia fidelidad. No, en su trabajo no hay retrato amarillento clamando por sus derechos —hay una voz que canta a lo lejano y elogia la distancia, canta pidiendo que la mantengan allí.

(La traducción de Guillermo Saavedra, según aparece en el número 6 de la revista Las Ranas)

domingo, 9 de diciembre de 2012

MONDRIAN, ROTHKO, GUSTON



¿Qué une a Mondrian, Rothko y Guston? Una tenacidad implacable que evoca más a la naturaleza que a la inventiva humana. Lo que evita que su obra se transforme en un objeto cerrado sobre sí mismo es que cada pintura gravita hacia las demás, ya sea en términos de memoria o de anticipación. Una vez más, como en la naturaleza, la experiencia es en profundidad, y no una superficie para ser vista en una pared. Volveremos a esta idea un poco más adelante.




En mi propio campo, la música, los momentos más altos han tenido lugar cada vez que se llegó a un compromiso entre lo horizontal y lo vertical, como en Bach y luego en Webern. Tal vez esto también sea cierto de Piero della Francesca y Cézanne. Mondrian, más cercano a esta perfección simultánea, parece querer borrarla perturbando constantemente el grado de visibilidad de la pintura. Y, así y todo, la visibilidad de la pintura era su única preocupación. Tal es así que escondió la pincelada. Pero esto solo revelaba aún más claramente el toque, la presión, el tono único de su trabajo. Es por esta razón que sus pinturas parecen haber sido pintadas desde lejos, pero deben mirarse todo lo cerca que sea necesario para no ver los bordes del lienzo




Rothko provoca una sensación completamente opuesta. No hay prácticamente distancia alguna entre su pincel y el lienzo. Uno lo mira a una inmensa distancia, desde la que su centro desaparece.
Guston, ni cercano ni distante, como una constelación fugaz que se proyecta sobre el lienzo para luego ser removida, evoca una antigua metáfora hebrea: Dios existe, pero nos da la espalda.
¿Cuál es el tipo de inteligencia tras estas obras que pueden dar el salto (sin necesidad de un principio organizativo) hacia la orquestación lograda de una obra de arte? En música ese salto ocurre entre el tono y el sonido. El tono sigue siendo aquello que ponemos en relación; el sonido, aquello que acontece no por lógica, sino por afinidad.


(Fragmento del texto "Después del modernismo" que escribió Morton Feldman en 1967, según aparece en Pensamientos verticales, libro recientemente editado en la Argentina que reúne los escritos de Feldman)


viernes, 30 de noviembre de 2012

AL FIN SOY LIBRE




Al fin soy libre,
apenas puedo ver delante de mí.

(At last I am free, Robert Wyatt, 2010)




viernes, 23 de noviembre de 2012

SUAVE DESPERTAR BIEN AFILADO



¿Cómo hablar de Keiji Haino para hacer justicia a su rareza? Tal vez la mejor manera sería recordar lo que Derek Bailey respondió cuando le preguntaron qué pensaba sobre él. Dijo: "es tan raro como yo". Que lo haya dicho Derek Bailey (con quien Haino grabó dos discos, un dúo de guitarras y un disco de "canciones" con Bailey a la guitarra y él en la voz) resulta especialmente significativo, no sólo por haber sido uno de los fundadores del movimiento de música improvisada europea a finales de la década del sesenta sino sobre todo por la extrema singularidad de su estilo guitarrístico. Derek Bailey inventó un lenguaje del cual, sin dudas, Haino es heredero, pero no como su discípulo (Derek Bailey no tuvo discípulos) sino como ramificación o expansión de las posibilidades creativas que abre su sintaxis. Si uno quisiera hacer una genealogía del estilo de Haino habría que incluir, seguramente, muchas otras músicas. Además de las provenientes de la improvisación "no idiomática" (como se suele llamar al movimiento iniciado por Bailey) habría que mencionar el rock, el blues, la música tradicional japonesa, etc., etc., etc.

Pero otra manera de hablar de Haino que podría decir más de él que un intento imposible (o aburrido) de describir su música es a través de imágenes. Algunas fotos de él y tapas de sus discos (tiene muchos, muchísimos discos) resultan expresivas de su música. Dejan ver ese a ese extraño de pelo largo (antes negrísimo, ahora de un gris denso), extravagante ropa negra y lentes a través de los cuales el mundo debe verse de una manera totalmente diferente.



 Las siguientes tres canciones, escritas e interpretadas por Haino (en guitarra y voz), pertenecen a su disco Keeping on breathing, editado en 1997.





ALLÍ



Incluso si el aquí y el allí se aproximan
Voy a encontrar aquél hueco
Y entrar
No importa cuán profundo entre
Incluso si llego a conocer la profundidad de tu herida
No me importa



AQUÍ



Ahora parte sólo una vez
Aquél que añoró la luz
Aquél que pensó que había entendido todo
Aunque va a volver aquí
Ofrendando sueños en la oscuridad
Es todo lo que puede llevar a cabo sólo un método
Algo escarlata rebosante que fluye
Alguna vez se va a volver oro verdadero
Porque tenés alas, querés decir “de nuevo”
Porque tenés una cabeza, pensás
Porque tenés manos, querés amar
Incluso diciendo “no hay nada” es una mentira
Sólo diciendo que todo “es”
Es posible es posible
Estoy aquí
Antes de estar aquí, dónde estabas?
Un lugar mejor que éste, aquél faro de luz
Eras vos?






Tú que has muerto
En qué te diferencias de nosotros que seguimos vivos
Incluso si te rendiste simplemente
El significado de esta existencia de aquí se desvanece
Suavemente suavemente  intento de homicidio
Suave despertar bien afilado 




sábado, 17 de noviembre de 2012

POR QUÉ EN ESTA NOCHE OSCURA ESTÁS TODA VESTIDA DE NEGRO






Psarantinos es un músico griego de Creta que mantiene viva la música tradicional de su isla de una manera creativa. Es decir que no sólo se dedica a rescatar, transmitir, conservar su patrimonio (actitudes que están muy bien pero que pueden designar sólo una labor institucional) sino que además elaboró un estilo propio, especialmente notable en su ejecución de la lira y en su canto. Lo que sigue son dos canciones escritas por él e interpretadas junto al ensamble Xylouris (conformado, básicamente, por su familia). En el primer tema, Mazi chará kei lipi, la que canta y toca la percusión es su hija, Niki Xylouris. Los dos temas están incluidos en el disco que aparece traducido al inglés como Mountain rebels (Rebeldes de la montaña). El título alude a la montaña Psiloritis, sobre cuya falda se encuentra Anogeia, el pueblo del cual proceden Psarantinos y su familia.




Dicha y dolor mezclados (Mazi chará kei lipi)

En tanto el dolor y la dicha
están mezclados en la vida
puede que haya dos dioses.
¿O acaso no hay dioses en absoluto?






Serenata (Kantáda)

¿Por qué en esta noche oscura
estás toda vestida de negro?
¿Será que te has enamorado
y tu amado se olvidó de ti?



sábado, 10 de noviembre de 2012

TE ABRACÉ EN LA NOCHE




Fernando Cabrera es tan buen compositor como intérprete. Atento a los requerimientos de la canción, no sólo responde al tono de lo que podría ser, en este caso, una elegía, sino que va hasta la base de una situación emotiva que se asienta en la respiración. El tomar aire es en este ocasión (y también en otras, por ejemplo en "Resurrección") un elemento central de su canto. Pero "Te abracé en la noche" no sólo toma aire, también lo pierde, y es esa pérdida, en realidad, el material de la canción. La despedida de un cuerpo que se ama alcanza a las palabras, las pierde. En esta versión, Cabrera pierde sílabas, se despide de ellas porque comprende que son puro "derroche". "Quedé a la deriva", dice la canción. Esa es la situación del cantor. No es alguien que se lamente apretando las manos contra algo que quiere sujetar, es un flotante dejar ir, pulsando cuerdas al aire, dejando que las palabras queden incompletas.


miércoles, 7 de noviembre de 2012

¡Explota, corazón!





La canción es de Gonzaguinha pero probablemente sea más conocida por todos en la interpretación de Maria Bethania. De las muchas versiones que hay circulando elegí ésta porque, a pesar de la mala calidad del video (y de la instrumentación un poco molesta), registra una intensidad inigualable. Bethania es pura vitalidad y contagia su emoción y su sensualidad con la experiencia profunda de un canto que es voz, boca y cuerpo entero. Eduardo Mateo diría: "cuerpo y alma".

Posdata: mi portugués es un poco rústico, así que si alguien encuentra algo que es una barbaridad en la traducción que sigue espero que me lo haga saber. 




Explode Coração

Basta de intentar disimular y disfrazar y esconder
lo que ya no se puede ocultar y no puedo más callar,
ya que el brillo de esa mirada fue traicionero
y entregó lo que intentaste contener,
lo que no quisiste desahogar
y me cortó.

Basta de temer, llorar, sufrir, sonreír, entregarse
y perderse y hallarse y todo aquello que es vivir,
yo quiero más: abrirme y que la vida entre así
como si fuera el sol desvirgando a la madrugada,
quiero sentir el dolor de esta mañana.

Naciendo, rompiendo, rasgando, tomando mi cuerpo y entonces, yo,
llorando, gritando, gozando, adorando, sufriendo
como loca, alucinada y niña,
sintiendo mi amor derramarse,
ya no se puede asegurar: ¡explota, corazón!




domingo, 4 de noviembre de 2012

BÉSEME

"Béseme el Señor con el beso de su boca,
porque más valen tus pechos que el vino"




He notado mucho que parece que el alma está —a lo que aquí da a entender— hablando con una persona, y pide la paz de otro. Porque dice: "Béseme con el beso de su boca" [Cantares I, I]. Y luego parece que está diciendo a con quien está: "Mejores son tus pechos" [Cantares I, I]. Esto no entiendo cómo es, y no entenderlo me hace gran regalo; porque verdaderamente, hijas, no ha de mirar el alma tanto, ni la hacen mirar tanto, ni la hacen tener respeto a su Dios las cosas que acá parece podemos alcanzar con nuestros entendimientos tan bajos, como las que en ninguna manera se pueden entender. Y ansí os encomiendo mucho que, cuando leyerdes algún libro y oyerdes sermón, u pensáredes en los misterios de nuestra sagrada fe, que lo que buenamente no pudiéredes entender, no os canséis ni gastéis el pensamiento en adelgazarlo; no es para mujeres, ni aun para hombres muchas cosas.

Santa Teresa de Jesús, "Meditaciones sobre Los Cantares" (1574)



viernes, 2 de noviembre de 2012

¡ÁBRETE, SÉSAMO!




Apriti Sesamo (Battiato, 2012)

Ábrete, Sésamo
ábrete, Sésamo,
ábrete, Sésamo.

Sonreía Sherezade y sus dientes, como hilos de perlas,
como piedras de granizo, como flores,
centelleaban al sol por la grandeza de Alá.
De su boca, las más bellas historias cobraban vida para el Rey.
Comenzó así la bella a contar sobre Alí Babá y los cuarenta ladrones.

Ábrete, Sésamo,
ábrete, Sésamo,
ábrete, Sésamo.

Alí había seguido, escondido como una sombra, una banda de ladrones.
Caminaban por el bosque en fila india.
Llegaron delante de una gran gruta escondida por matorrales. 
Su jefe, imperioso, ordenó: ¡Sésamo, ábrete!
La roca giró sobre sí misma y, como una puerta, se abrió de par en par: 
monedas de oro, piedras preciosas, sables centelleantes y alfombras de Bukara.

Tinajas de vino preciado, vasijas llenas de luz lunar que iluminaban a su alrededor para el placer de los ojos.

Cuando los ladrones se alejaron al galope y estaban ya lejos
Alí Babá se armó de coraje
(y palpitaba su corazón como mil caballos),
asustado y temblando repitió la fórmula mágica: ¡Sésamo, ábrete!
La roca giró sobre sí misma y como una puerta se abrió de par en par
En ese punto, alzándose el día, Sherezade se detuvo y la historia terminó.




martes, 30 de octubre de 2012

LA SIESTA DEL DOMINGO




Entreabierto a las miradas, el pulcro panteón donde reposan, unos frente a otros, los miembros de una familia.
El sol que cae casi a plomo, penetra sin embargo en el inmóvil grupo. Aquí, a la izquierda y por poco en el suelo, el padre. Sobre esa oscura encina, la madre. En el tercer estante, el más joven de los hijos, muerto joven. A la derecha, las muchachas, muertas de muchos años. En lo que es el piso, si se levantara de su argolla la losa, se vería reposar, en el fervor de la penumbra, con los amigos que más tarde fueron sus cuñados, los restantes hijos varones repitiendo el prolijo conjunto de arriba.
Pero hay una repetición más densa en la muerte: los hermanos mayores vivieron, aún solteros, apartados de la casa por un enorme patio, hermoso como un bosque. En esas habitaciones recibían amigos, tenían una guitarra.
Ahora, entre ellos mismos en severo desnivel, y debajo de los padres, de las buenas hermanas, de su hermano más joven, descansan. Se diría que allá abajo, ocultos por la pesada losa como antes por el bosque, siguen conspirando hermosuras, siguen fuertes en la cacería nocturna, ajenos a la severidad paterna, a la inocencia pacífica, al candor de los blanquísimos paños bordados.
Hay una repetición en la muerte. También la casa, cuando todos ellos estaban en la tierra, permanecía abierta, y con los días festivos hasta el humo de la chimenea despachaba limpieza. Ahora que la muerte recata la puerta y la entreabre sólo, todos duermen la siesta campesina.

(Arnaldo Calveyra, Iguana iguana, 1985)


domingo, 28 de octubre de 2012

EL OCASO DE LA LUNA




IL TRAMONTO DELLA LUNA  (Canto XXXIII) -Giacomo Leopardi-

Como en noche callada,
sobre el campo argentado y la laguna,
donde aletea el céfiro
y mil aspectos vagos
y objetos engañosos
fingen lejanas sombras
en las ondas tranquilas,
en setos, lomas, villas y ramajes,
junto al confín del cielo,
tras de los Alpes o del Apenino
o del Tirreno en lo hondo,
cae la luna, y el mundo palidece;
las sombras huyen, y una
oscuridad envuelve monte y valle;
ciega la noche queda,
y, cantando con triste melodía,
la última luz del fugitivo astro
que fue su guía hasta ahora
saluda el carretero en su camino,

así también se aleja
y la vida abandona
la juventud. En fuga
van sombras y ficciones
de agradables engaños; se disipa
la lejana esperanza
en que mortal Natura se sustenta.
Abandonada, oscura
queda la vida. En ella la mirada
pone en vano el confuso caminante,
en busca de un sendero que le lleve
a una meta; y comprende
que en la mansión humana
en un extraño ya se ha convertido.

Harto alegre y dichosa
nuestra mísera suerte
pareciera, si el juvenil estado,
en donde un goce es fruto de mil penas.
durase todo el curso de la vida.
Dulcísimo decreto
el que a todo animal condena a muerte,
si en medio del camino
no surgiesen dolores
aun más terribles que la muerte misma.
De mentes inmortales
hallazgo digno, extremo
de todo mal, fue para los eternos
la vejez, donde se halla
intacta el ansia, la esperanza extinta,
secas las fuentes del placer, las penas
So mayores siempre, sin hallar ventura.

Llanuras y colinas,
caído el esplendor que al occidente
el velo de la noche plateaba,
huérfanas largo tiempo
no quedaréis, que por el otro lado
pronto veréis el cielo
de nuevo clarear, surgir la aurora,
y el sol apareciendo detrás de ella
y fulgurando en torno
con poderosos rayos,
de lúcidos torrentes
os bañará, ya los etéreos campos.
Mas la vida mortal, cuando se extingue
la hermosa juventud, no se ilumina
jamás con otras luces ni otra aurora.
Viuda será hasta el fin; oscura noche
que a las otras edades
marcan los dioses como sepulturas.

(Trad: Diego Navarro)


miércoles, 24 de octubre de 2012

ADIÓS


video

(Ana Prada, 2009)

lunes, 8 de octubre de 2012

NUBES IV





Esta vez las nubes pertenecen a la serie Equivalent (1925-1931) del fotógrafo estadounidense Alfred Stiegliz. Y la canción que se cuela entre ellas es Nuvole bianche, del italiano Juri Camisasca, un músico  único en su género, no tanto por su música (un pop bastante convencional) sino por el estilo de vida que lleva. Después de participar durante los primeros años setentas de la vanguardia musical italiana (junto a Franco Battiato y Lino "Capra" Vaccina, entre otros), Camisasca decidió retirarse a un convento benedictino en el que vive dedicando sus horas a la oración, el estudio, el trabajo y la pintura de íconos al estilo bizantino. Desde entonces, la aparición de unos pocos discos de "musica leggera" (con muchos años de distancia entre sí) convive con la vida monástica. El tema sigue pertenece a su tercer disco, Il carmelo di Echt.









Nuvole bianche (Juri Camisasca, Il carmelo di Echt, 1991)

Nubes blancas veloces en el viento
atraviesan los mares de la relatividad,
las asociaciones habituales de la mente,
las exigencias heredadas de la antigüedad,
los clamores cotidianos de las metrópolis
que anulan los sentidos.
Nubes blancas atraviesan constelaciones de cemento.









Viajan en las alturas encima del magistral,
más allá de los horizontes de la vanidad.
Entendieron que las artes marciales
no liberan el éter del corazón
y de la falsedad de los placeres clandestinos
de un Occidente en el imperio del olvido.
Nubes blancas viven en las antípodas
del dios de la ciudad del yo.

Nubes se desarrollan y después se dispersan,
nubes, viven en el mundo pero no son del mundo.










Desde las llanuras suben al templo
y arriban en un instante a la totalidad.
Temporales y novilunios en filigrana
observan y contemplan desde la unidad.
Indicadores de paz anónimos de nuestro hemisferio.
Nubes blancas sin raíces en la vertiente del silencio.
Nubes se desarrollan y después se dispersan,
nubes, viven en el mundo pero no son del mundo.












jueves, 4 de octubre de 2012

NUBES III

(fragmentos subrayados del capítulo "Las nubes" del libro "El aire y los sueños" de Gaston Bachelard)


 (Hiro Yamagata)




Las nubes son los objetos de un onirismo en pleno día.
Ningún soñador le atribuye a las nubes el grave significado de los otros "signos" del cielo. El ensueño de las nubes es un ensueño sin responsabilidad.





(Ferdinand Hodler)



Se las sueña como una leve guata que se trabaja ella misma.
El soñador tiene siempre una nube que transformar. La nube nos ayuda a soñar la transformación.
El soñador es el profeta del minuto. Nuestro deseo imaginario se aferra a una forma imaginaria henchida de una materia imaginaria.
El sueño "pone manos a la obra". J. Supervielle tiene el don de acariciar las nubes:
     Las manos dieron su nombre al sol, al hermoso día,
     llamaron "temblor" a esa ligera duda
     que les venía desde el corazón humano al otro extremo de las venas cálidas.

La mano no es necesariamente terrestre, no está necesariamente ligada a la geometría del objeto tangible, próximo, resistente. 

Georg Sand, La hiladera de nube: llegar a tejer tan finamente como las nubes que suavizan y tamizan la luz del cielo.

La hilandera de Paul Valéry: Un tallo donde el viento vagabundo reposa

Eluard: "Vemos con frecuencia nubes sobre la mesa".

La primera tarea del poeta consiste en desanclar en nosotros una materia que quiere soñar.





(Odilon Redon)




La nube, movimiento lento y redondo, movimiento blanco, movimiento que se derrumba sin ruido, conmueve en nosotros una vida de imaginación blanda, redonda, pálida, silenciosa, en copos...

A la larga, nada puede resistir a la invitación al viaje de las nubes que, pacientemente, pasan y pasan muy alto en el cielo azul.





(María Antonia Dans Boado)




Le parece al soñador que la nube puede arrastrarlo todo: el dolor, el metal y el grito. El olor de la "fresa de los bosques", pregunta Supervielle: 
     ¿Cómo llevárselo cuando sólo se es una nube
     con los bolsillos rotos?





(Miró Mainou)




Una nube tenebrosa basta para hacer pesar la desgracia sobre todo el universo. La nube pesada es sentida como un mal del cielo.





(Jules Dupré)




En su aspecto imaginario positivo, la función de la imaginación de las nubes es una invitación a subir. William Blake: la nubecilla le dice a la Virgen: "Cuando desaparezco es para entrar en una vida doble, en paz y santos éxtasis".
El alma que sueña ante la nube ligera recibe a la vez la imagen material de una efusión y la imagen dinámica de una ascensión. Es verdaderamente la imagen de la sublimación absoluta. Es el viaje supremo.





(František Kupka)




La contemplación de las nubes nos pone delante de un mundo donde hay tantas formas como movimientos; los movimientos le dan formas, las formas están en movimiento y el movimiento las deforma siempre. Es un universo de formas en continua transformación.

Baudelaire: "ante esas magias líquidas o aéreas, no se me ocurre quejarme una sola vez de la ausencia del hombre".






 (William Turner)




Una literatura que concediera primacía a las imágenes, y no a las ideas, nos procuraría un tiempo para vivir tan grandes metamorfosis. El deseo de filosofar, de manejar los símbolos intelectualizados, no deja al poeta el ocio que necesita para vivir oníricamente sus imágenes. Nos escamotea las impulsiones iniciales de su ensoñación. Sin embargo, el momento en que el sueño nos desancla de la realidad es el más provechoso.






jueves, 27 de septiembre de 2012

EL OMBÚ



En toda esta región, aunque uno ande veinte leguas en una o en otra dirección, no encontrará árbol tan grande como éste que se alza solitario y no está cerca de casa alguna; por esto se le llama "El ombú", como si fuera el único que existiera en el mundo; y el nombre de esta propiedad, que hoy no tiene dueño y que está en ruinas, es también "El ombú". De sus ramas más altas, si se alcanza a trepar en ellas, se divisan entrambas orillas de la laguna de Chascomús, a dos leguas de distancia, y el pueblo asentado en sus márgenes. Distínguense también cosas más pequeñas cuando el día está claro; tal vez una línea roja que se mueve sobre las aguas, y que es una bandada de flamencos que vuelan muy bajo, según costumbre. Es un árbol muy grande, cerca del cual no hay ninguna casa; solamente quedan los cimientos de ladrillo de una; pero tan cubiertos de pasto y de maleza que es preciso buscar con empeño para encontrarlos. Cuando me hallo en el campo con mi majada, en los días de verano, suelo venir a sentarme aquí a la sombra; no queda lejos del camino real; pasan cerca los viajeros; las manadas de ganado, las diligencias y las carretas tiradas por bueyes. A veces, a medio día, encuentro algún viajero que descansa a la sombra, y si sucede que no está durmiendo, conversamos, y él me da noticias de ese gran mundo que mis ojos nunca han visto. Dicen que el dolor y también la ruina llegan siempre a la casa sobre cuyo techo cae la sombra del ombú. Sobre esta casa que ya no existe, la sombra del árbol caía todas las tardes de verano al ponerse el sol. Dicen, además, que los que se sientan con frecuencia a la sombra del ombú se vuelven locos; tal vez, señor, los huesos de mi cráneo sean más recios que los de la mayoría de los hombres, porque he tenido costumbre de sentarme aquí toda mi vida, y aunque ya soy un viejo no he perdido la razón. Cierto es que la mala suerte llegó al fin a esta casa; pero el dolor entra por todas las puerta; el dolor y la muerte le llegan a todo hombre, y toda casa tiene que caer algún día.




¿No oye Ud. el mangangá, la abeja carpintera, entre el follaje, sobre nuestras cabezas? Mírelo Ud., parece una esfera de oro bruñido entre las hojas verdes, suspendida en un punto, zumbando fuertemente. Ah, señor, los años que han pasado, las gentes que han vivido y que han muerto me hablan de esa manera, con voz resonante, cuando me siento en este lugar y me quedo solo. Todas éstas son memorias de los tiempos idos; pero hay otras cosas del pasado que también vuelven a nosotros: son los espíritus. A veces, hacia la medianoche, el árbol entero, desde sus enormes raíces hasta sus hojas más altas, se ve desde lejos resplandeciente como encendido en un fuego blanco. ¿Qué cosa es ese fuego que tantos han visto y que no quema las hojas? Otras veces, cuando el viajero se tiende a dormir la siesta, oye el rumor de pasos que vienen y que van, y ruidos de perros y de aves, y de niños que gritan y que ríen, y de voces de gentes que hablan, pero cuando se levanta y escucha, los ruidos se apagan, y al fin parecen perderse entrándose en el árbol con un murmullo suave como el del viento entre las ramas. 


Guillermo E. Hudson, "El ombú" (1902)


miércoles, 19 de septiembre de 2012

NUBES II

"Estas son las celestes Nubes, grandes diosas de los hombres ociosos, que nos dan el pensamiento, la palabra y la inteligencia, el charlatanismo, la locuacidad, la astucia y la comprensión."
(Sócrates en "Las nubes" de Aristófanes)

(Emil Nolde)

 (Isaac Ilyich Levitan)

"Si se produce, pues, agua a partir del aire y aire a partir del agua, ¿por qué causa no se forman nubes en la región superior? En efecto, tanto más deberían [formarse nubes] cuanto más lejos de la tierra [se halle] el lugar y más frío [sea] debido a que ni se hallan cerca [de él]  el calor de los astros ni los rayos reflejados desde la tierra, desde los cuales impiden que [las nubes] se formen cerca de la tierra al romper con su calor las formaciones [de nubes]: pues las concentraciones de nubes se producen allá donde se agotan los rayos al dispersarse en la inmensidad."
(Aristóteles, "Metereológicos")


 (Caspar David Friedrich)


"A esta nube que está volando encima de mi cabeza la esparce un turbulento golpe de viento, y al rato, no hay más que cielo azul. De donde, cosa notable, nada se sigue. Extraña circunstancia. Wiener: «No 
existe término tal como nube, definido como algo casi permanente; topológicamente, quizá sea una región del espacio donde tal densidad de agua es  tal  o tal, pero esta definición no tiene ningún valor y representa a lo sumo un estado por completo transitorio.» La nube es sin atributos."
(Michel Serres, "El paso del noroeste -Hermes V-") 


 (Georgia O'Keeffe)

(Gustave Courbet) 

 (Nicolas de Staël)


"Podría ser también que una nube en sí misma invisible del olvido, el olvido del ser, se halle sobre el completo globo terráqueo y su humanidad, una nube en la cual no se olvida este o aquel ente, sino el ser mismo, una nube que ningún avión podría atravesar, así sea capaz de alcanzar la altura más colosal."
(Martin Heidegger, "Parménides")


(Gerhard Richter)

“Yo soy el que no hace nada, 
el que se queda 
mirando cómo las nubes, 
altas, se alejan."
(Manuel Castilla, "Canción del que no hace nada")