miércoles, 4 de agosto de 2010

DESPERTAR A UNA NUEVA CONCIENCIA

Como apareció ayer en Amigos de Thomas Merton, blog dedicado con esmero a la difusión y el intercambio del pensamiento del monje trapense, copio el siguiente fragmento del libro Acción y contemplación:






DESPERTAR A UN NUEVA CONCIENCIA

Cuando hablo de vida contemplativa no me refiero a la vida institucional de los claustros, a la vida organizada de oración… estoy hablando de una dimensión especial de la disciplina y experiencia interiores, de cierta integridad y plenitud del desarrollo personal, que no son compatibles con una existencia puramente externa, enajenada y sumamente ocupada. Esto no quiere decir que sean incompatibles con la acción, con el trabajo creativo, con el amor dedicado. Al contrario, todo esto va junto. Cierta profundidad de experiencia disciplinada constituye la base necesaria para una acción fructífera. Sin una comprensión humana más profunda proveniente de la exploración el íntimo fundamento de la existencia humana, el amor se hace superficial y decepcionante.
Tradicionalmente, las ideas de oración, meditación y contemplación se han asociad con esta profundización de nuestra vida personal y con esta expansión de la capacidad de comprender y servir a los demás.

Si sólo nos comprometemos en nuestra existencia superficial, en los actos externos, y en las triviales preocupaciones de nuestro ego, somos infieles a Dios y a nosotros mismos. Para alcanzar una verdadera conciencia de Él, así como de nosotros mismos, debemos renunciar a nuestro ser egoísta y limitado para entrar en una existencia totalmente nueva, descubriendo un centro íntimo de motivación y amor que nos haga vernos, y verlo todo, bajo una luz totalmente nueva. Llámesele fe, dígasele, en una etapa más avanzada, iluminación contemplativa; llámesele el sentido de Dios o incluso la unión mística: todos estos son aspectos y niveles diferentes del mismo tipo de realización: el despertar a una nueva conciencia de nosotros mismos en Cristo, creados en Él, redimidos en Él, y que hemos de ser transformados y glorificados en y con Él.

THOMAS MERTON